El tabaquismo puede provocar daños a la salud a corto plazo tales como mal aliento, manchas de nicotina en dientes y dedos, enfermedades respiratorias, dificultades de garganta, afectación en los sentidos del gusto y el olfato, agrava los problemas de acné, dolores menstruales, provoca arrugas prematuras y disfunción sexual.
A largo plazo, el consumo del cigarrillo genera dependencia, pero también diversos tipos de cáncer, así como cardiopatías y daño cerebral, además de vértigo, esterilidad, problemas en la voz y el oído, y enfermedades respiratorias.
No obstante, así como otro tipo de drogas, la adicción al tabaco afecta al consumidor en ámbitos más allá de la salud, ya que, por ejemplo, emocionalmente puede ser generador de cambios de humor, irritabilidad, depresión y ansiedad.